‘1917’ una experiencia única ambientada en la Primera Guerra Mundial

George MacKay en 1917 (2019)

La nueva película de Sam Mendes, ‘1917’, se presenta con el reclamo de ser la primera cinta bélica rodada en plano secuencia. Desde luego la publicidad no engaña, pero sin duda esta obra es mucho más que eso. Mendes nos lleva directamente a las entrañas de uno de los conflictos armados más importantes y devastadores de la historia y que convivamos junto a los protagonistas en su particular vía crucis de supervivencia a contrarreloj entre trincheras francesas.

La trama nos sitúa el 6 de abril de 1917, en plena Primera Guerra Mundial. Dos jóvenes soldados británicos, Schofield (George MacKay) Blake (Dean-Charles Chapman) tienen una misión de extrema dificultad. El bando alemán ha organizado una retirada estratégica para que parezca que abandonan la contienda. En realidad se trata de una trampa, y si la división británica -de unos 1.600 hombres- sigue su plan de batalla, serán aniquilados. Para más Inri, el hermano de Blake se encuentra alistado en esa división. Schofield y Blake deben atravesar territorio enemigo para entregar el mensaje que detenga el asalto o habrá una masacre de nefastas consecuencias.

Es obvio que el punto de partida no es de una gran complejidad, pero bajo esta sencilla premisa se esconde un ejercicio de estilo enorme, Sam Mendes y su director de fotografía, Roger Deakins (que ha trabajado para los hermanos Coen y Denis Villeneuve) nos convierten en un soldado más al lado de Schofield y Blake, en este tortuoso viaje donde les acecha la muerte a cada paso que dan.

George MacKay y Dean-Charles Chapman en 1917 (2019)

Ejercicio fílmico impecable a nivel técnico

La cinta está filmada con precisión de cirujano y captura al detalle el horror y la absurdez de la guerra. El excelente uso de los recursos técnicos, ya no sólo la habilidad para manejarse en las limitaciones del plano secuencia (ayudados con CGI y pantallas verdes), para dar un enfoque casi teatral, sino el uso de otras técnicas como el fuera de campo retratan al realizador de ‘Skyfall’ como un auténtico mariscal tras las cámaras.

Con un argumento basado en las historias de su propio abuelo Alfred Mendes -que fue mensajero durante la Primera Guerra Mundial-, el filme rinde todo un homenaje a la figura del soldado en el mejor de los sentidos; el valor, el compromiso, el compañerismo y la vulnerabilidad de personas que pese a estar en situaciones límite, no podían de ocultar su cara más humana.

¿La estampa del conflicto es fidedigna a la historia? Sí, de un modo distinto. Pesa a que el estilo narrativo y visual de este micro-cosmos bélico es un tanto hermética, es igualmente interesante ya que se acerca a la visión subjetiva del reportero de guerra. Sin embargo, al contrario que ‘Salvar al soldado Ryan’ (1998) de Steven Spielberg o ‘Dunkerque’ (2017) de Christopher Nolan -películas con las que guarda ciertos paralelismos estéticos- no saca músculo en las grandes y épicas escenas de batallas, explosiones o bombardeos, más bien todo lo contrario. ‘1917’, pese a su gigantesco apartado técnico, pone énfasis en la parte más emocional y en el “factor humano” de la trama, haciendo especial ahínco en todo lo aquello que deja atrás la guerra; muerte, desolación, podredumbre y miseria.

George MacKay y Dean-Charles Chapman en 1917 (2019)

Experimenta el horror de la guerra en primera persona

A pesar que la cinta posee cameos ilustres de algunos de los mejores actores británicos actuales: Colin Firth, Mark Strong o Benedict Cumberbatch, la realidad es que esta historia le pertenece en exclusiva a los dos jóvenes protagonistas (George MacKay y Dean-Charles Chapman). Rostros poco conocidos para el gran público pero que convencen al 100% dando lo mejor de sí mismos, y sobre todo dan el aspecto de tipos normales, algo fundamental para que fuera que el filme fuera creíble. Es más, incluso hubiera sido más interesante ver una película sin grandes estrellas para darle mucha más veracidad al relato.

En definitiva, ‘1917’ tiene una misión tan simple como su argumento: embarcarnos en una experiencia única, un Tour de Force tenso y cronometrado que nos adentra de lleno en uno de los episodios más absurdos y lamentables de la historia moderna. La cinta de Sam Mendes, -que da un paso más allá en su carrera- consigue su propósito, y además es una maravilla que casi toca techo a nivel técnico (estamos deseando ver su making off).

Aunque a nivel de guión y personajes esta obra no contenga demasiado calado, ni sea tan ambiciosa como otras propuestas del mismo género… ‘1917’ es un filme realmente plausible a nivel de realización, sumamente preciso a nivel de ritmo y con una fidelidad histórica loable. Esta obra se acerca más al cine de guerra con mirada crítica y de clima anti-belicista al más puro estilo al Stanley Kubrick de ‘Senderos de gloria’ (1957) que aquel que glorifica y justifica todo conflicto armado… y que suele producirse a borbotones desde el país de las barras y las estrellas.

 

Cartel de 1917

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3 comentarios sobre «‘1917’ una experiencia única ambientada en la Primera Guerra Mundial»

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