‘Conversaciones con Billy Wilder’: descubriendo al Maestro

Hace unos días terminé de leer ‘Conversaciones con Billy Wilder’, un extenso y jugoso diálogo entre uno de los grandes del cine -me pasa como a Trueba, me gustaría creer en Dios, pero sólo creo en Billy Wilder- y Cameron Crowe, director que si bien ha tenido una carrera irregular, también fue durante muchos años periodista y es un gran experto y fanático de la obra de Wilder.

Al estilo de las conversaciones de Hitchcock con Truffaut -libro sobre el que también escribiré algún día-, el tomo nos reproduce las largas charlas que Wilder y Crowe mantuvieron durante meses. Podrían hablar sólo del cine de Wilder, y aunque es el tema principal, a menudo la conversación deriva a las películas de sus contemporáneos o al cine actual,  sin dejar de lado algunos aspectos de la vida de Wilder que ayudan a entender su obra.

Billy Wilder

En total, estamos ante más de 300 páginas sobre la vida y obra de Wilder alejadas de la clásica biografía o libro sobre filmografía de un autor. Y eso es algo que agradeció Wilder al finalizar las charlas con Crowe, pues no le gustaban los libros que habían escrito sobre él hasta entonces y no tuvo claro hasta el último momento que el libro de Crowe merecía publicarse. De hecho, Crowe tuvo que “mentirle” durante un tiempo, haciéndole cree que esas charlas le servirían para confeccionar una columna en la revista Rolling Stone, para la que trabajó mucho tiempo.Conversaciones con Billy Wilder

Conversaciones con Billy Wilder‘ es el diálogo entre un artesano del cine que pasa de los 90 y un casi recién llegado que no llega a los 40, pero que poco a poco va ganándose la confianza y simpatía del maestro y es capaz de sacarle todo el jugo en las conversaciones.

Y es que es muy curiosa toda la narración del libro, que empieza con un Wilder escurridizo, bastante a la defensiva y muy incrédulo respecto al resultado de sus entrevistas para terminar con una relación muy cordial entre los dos cineastas, que sienten que han sacado provecho de sus diálogos.

Crowe saca a colación todas las películas de Wilder, aunque como veremos el director tiene más predilección por unas que por otras, y estas últimas trata de evitarlas, aunque finalmente podremos leer reflexiones sobre todas ellas.

También conoceremos las grandes influencias de Billy Wilder, la más importante de las cuales es, quizá, Ernst Lubitsch, genial cineasta alemán que, como Wilder, emigró a EEUU. A Wilder y Lubitsch les unió una estrecha colaboración que dio como resultado películas como la excelente ‘Ninotckha’, guión del cual Wilder se siente muy orgulloso.

Ninotchka

Ver dirigir a Lubitsch y con la intención de que no cambiaran mucho su material escrito, el Wilder guionista se animó a dirigir. Eran los tiempos de los grandes estudios de Hollywood, pero a pesar de ese control, de ese “trabajo de nómina”, el director austríaco siempre fue capaz de tener un alto grado de independencia, y gracias a ello hemos podido disfrutar de grandes obras maestras.

En este libro, también se habla mucho de las colaboraciones de Wilder, tanto con sus coguionistas  -en especial, Charles Brackett y I.A.L. Diamond– como de sus actores fetiche. Jack Lemmon, Walter Matthau, Audrey Hepburn o Shirley Maclaine son algunos con los que decía que daba gusto trabajar. Tampoco faltarán reflexiones sobre la legendaria Marilyn, que aunque admite que era muy duro trabajar con ella, los resultados que consiguió con la Monroe fueron espectaculares.

Jack Lemmon, Billy Wilder y Walter Matthau

Sobre el cine actual -el libro data de finales de la década de los 90- Wilder también se posicionará, y lo que nos quedará claro es que no acaba de entender la tendencia del cine que es puro espectáculo gratuito, sin una historia consistente, y con muchos efectos especiales -genial la anécdota del visionado de los Oscars y su reacción cuando arrasa ‘Titanic’- y que defiende el cine como antes, dando como ejemplo de una de las últimas películas que le había gustado ‘Mejor…Imposible’. Bendito Wilder…suerte que ya no estuvo vivo para ver la exagerada fiebre por ‘Avatar’…

La integración de una mentalidad europea en Hollywood, sus éxitos y fracasos, su relación con la crítica, la manera en que concibió algunos de los diálogos o escenas más míticas de sus películas… Estos son algunos otros temas de los que Wilder hablará con Crowe en este libro.

El gran Carnaval

Mi conclusión, tras leerlo y disfrutarlo, es que Wilder, a pesar de ser una de las figuras más importantes de la Historia del Cine, siempre tocó de pies en el suelo y comprendió su lugar en la industria. Fue un currante, un ejemplo de humildad -aunque si algo le salía bien también lo reconocía- y de renovación constante, un hombre que ante todo se consideraba guionista, un guionista al que se le dió la oportunidad de dirigir.

Por conocer la faceta más humana de Wilder, la “historia” de su relación con Crowe y, evidentemente, por saber un poco más de las interioridades de la obra del maestro os recomiendo muchísimo este libro.

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4 Responses

  1. nené50 dice:

    Después de leer este análisis del libro, no tengo otra cosa que decir que habrá que leerlo, ya que parece muy interesante, muchas gracias.

  2. mariabaeta dice:

    Pues si lo lees ya nos dirás qué te ha parecido 😉

  3. Totalmente de acuerdo con este análisis María.
    Lo leí en su momento y me pareció un libro magnífico, para mi superior al de Truffaut con Hitchcock.
    Estoy haciendo una lista de libros y lo incluyo: http://manuelalvarezlopez.blogspot.com/2011/06/mis-libros.html
    Por supuesto también obras de Wilder en mis películas: http://manuelalvarezlopez.blogspot.com/2011/06/mis-peliculas.html
    Muy interesante tu blog. 

  4. Christian dice:

    Ha sido genial esto de ponerme hoy a hojearlo de nuevo (lo leí hace un año), ponerme a buscar críticas del libro y encontrarme con Mrs. Baeta 😀 ¡Grande!

    Justo estaba hojeándolo (y ojeándolo, a la vez) para buscar una frase que decía algo así como que hoy en día te dan más fácilmente un Oscar por hacer de retrasado que por hacer una comedia. Comparto con él todas las críticas que hizo ante Cameron durante todo el libro hacia quienes menosprecian la comedia, mi género favorito y, como él bien dice, es el género más difícil de llevar a cabo (es más fácil hacer llorar que hace reír).

    Y aún más grande esa parte en la que dice algo así como “qué diálogo vas a darle a una escena de una persona contra un dinosaurio de 5 pisos de altura, ¡si ni siquiera caben en el mismo encuadre!” (o algo así). Un tío divertido. Por algo es mi director favorito.

    Gracias por darle difusión, Mary! :-*

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