Goya 2011: Balada triste de trompeta. Opinión

Natalia actuando

“Es una pesadilla”. Esta frase, pronunciada por una espectadora al acabar la proyección de ‘Balada triste de trompeta’ le va que ni pintada al último trabajo de Álex de la Iglesia. Lo nuevo del director bilbaíno se puede definir como una dramática farsa pesadillesca. Más acostumbrados a sus comedias negras, ‘Balada triste de trompeta’ me sorprendió por un tono mucho más sombrío y desalentador. Sí, hay momentos de humor negro, quizá alguno de sonora carcajada –que se lo pregunten a Tarantino cuando la vio en Venecia-, pero realmente estamos ante un drama durísimo, que empieza con un tono que, aunque onírico y dado a la exageración –con un Santiago Segura de payaso y repartiendo machetazos- pretende mostrarse como realísticamente sucio y que va evolucionando a algo mucho más delirante, culminando con un final muy propio de su director.

Sergio, payaso tontoEsta pérdida de los estribos es la gran virtud y el gran defecto de ‘Balada triste de trompeta’. No dejo de leer en la prensa y oír de mis amigos cinéfilos que el guión flojea, que hay cabos sueltos, que hay situaciones que se solucionan sin demasiada maestría y que en algún momento los personajes no actúan de manera coherente. Es posible, y puede que mucho tenga que ver el hecho de que el libreto no lo firme Jorge Guerricaechevarría, guionista habitual de Álex de la Iglesia, pero esta falta de consistencia se convierte en algunos momentos en uno de los encantos de la película.

Como decía, lo que empieza de manera más o menos lúcida va dando paso a situaciones cada vez más irreales, pero que no me resultan inverosímiles en el universo pesadillesco y barroco de ‘Balada triste de trompeta’. Las transformaciones de los dos payasos –excelente dueto De la Torre-Areces- son creíbles en el contexto del filme, la de la España machacada por la postguerra, una realidad deformada. Todos son víctimas a su manera –incluso el triunfante Sergio, Payaso Tonto-, en un mundo tan cerrado como el del circo, y si no fijémonos que los protagonistas apenas se relacionan con personas de fuera de su entorno, y cuando intentan hacerlo no les van demasiado bien las cosas.

Se podría entrar en muchos análisis sobre el significado real de la película, y sí es cierto que en el Payaso Triste de Areces y el Payaso Tonto de De la Torre podemos encontrar paralelismos con esas dos formas de vivir España en el franquismo, la de los vencidos y la de los vencedores. Pero francamente, creo que Álex de la Iglesia, aunque se esfuerza en delimitar bien el contexto histórico –desconcertante y estupendo el episodio de Carrero Blanco-, va más allá, haciendo de su ‘Balada triste de trompeta’ su filme más personal y más irracional, más hecho desde las entrañas y el corazón.

 Javier, payaso tristeVeo en Javier, el personaje de Carlos Areces, un altergo de De la Iglesia. El director se empeña en maltratar y humillar a su protagonista hasta el extremo –nunca un desnudo en el cine español fue tan comentado-, incluso en evitar que al final sintamos compasión por su locura. De La Iglesia ha hablado en muchas entrevistas a colación del estreno de su película sobre su infancia, marcada por lo triste, lo grisáceo, lo terrorífico –de los payasos de la tele a los atentados en plena calle-, y el arquetipo del Payaso Triste le viene muy bien para representar todo eso.

He hablado del delirio, y éste me lleva al horror. ‘Balada Triste de Trompeta’ es en parte drama por todo el horror que desprende. Más que nunca De la Iglesia crea un mundo violento, feo y sucio, y eso lo convierte en algo profundamente entretenido para el espectador. Es duro reconocerlo, pero cuando más disfrutaremos del filme es en los momentos de mayor exceso, y la película está plagada de ellos.

Visualmente poderosa –otros dirán que pretenciosa- cuenta con instantes que se me han quedado grabados, como el citado Segura matando nacionales, el encuentro del Payaso Triste con cierto personaje histórico y otros momentos que no citaré por eso de no dar spoilers.

Sus grandes fallos están, por un lado, en unos diálogos no siempre acertados, aunque también hay que reconocerle ciertas frases para el recuerdo, como la explicación de Sergio del porqué se hizo payaso. Por otro lado, y en esto De la Iglesia es reincidente, en un final que, aunque con ecos de Hitchcock, resulta inadecuado.

Cuando das tanta fuerza a tus personajes no hace falta optar por la espectacularidad y las persecuciones fáciles, pues harás perder tensión dramática. Pero De La Iglesia decide hacerse un autohomenaje y la carga dramática que podría haber conseguido con unas secuencias centradas en el buen hacer de los actores –Areces y De la Torre, a Carolina Bang aún le queda mucho camino por recorrer- decide sacrificarla con la que debe haber sido la secuencia más cara del filme.

Capitán miliciano

 ‘Balada triste de trompeta’ es una película irregular, no lo negaré, pero porque, exceptuando su parte visual, es un producto menos planificado racionalmente de lo que se podía esperar. De la Iglesia intenta imitar a Fellini o a Buñuel en sus obras más oníricas, y obviamente entrar en el terreno de los sueños y de lo tremendamente simbólico es muy difícil –e incomprendido- a menos que hayas nacido con un don como el de los citados directores.

Cargada de buenas intenciones y muy mala leche es un producto controvertido, por su indefinición en algunos aspectos, por cierto onanismo –especialmente en la secuencia final- y un tratamiento pocas veces visto en el cine español y está claro que no gustará a todos, pero si le perdonamos ciertas imperfecciones, si la consideramos como la obra más personal y la que mayores ganas tenía de hacer su director y si nos quedamos con sus buenas secuencias y un par de personajes icónicos podemos llegar a disfrutarla, sufrirla y recordarla.

Mi puntuación: 7.5

Natalia y Javier

Facebook Comments
Facebooktwittergoogle_plusmail

También te puede interesar...

4 Responses

  1. alen dice:

    Esta película a la 4 semana de estar en cartelera ya estaba hundida en el puesto 17 de la taquilla. No cubrirá ni la mitad del presupuesto de esta costosa película. Espero que el pufo no se pague con dinero público.
    En el lado contrario tenemos peliculas como Entrelobos que con mucho menos presupuesto, ha encandilado al público y ha doblado la taquilla de Balada.
    Pese a ser deficitaria, la película del presidente de la Academia ha sido la más votada por la Academia. Por desgracia Entrelobos es andaluza, y cómo es sabido a la Academia no le gusta el cine del Sur ya que en sus años de historia jamás ha premiado película o director procedentes de Andalucía, Extremadura o Canarias.

  2. mariabaeta dice:

    Hola alen, muchas gracias por tu aportación. Ojalá que más usuarios se animen a dar su opinón sobre esta controvertida película 🙂

    Puede que no hayan abundado los premiados andaluces en los Goya, pero si no recuerdo mal Benito Zambrano es sevillano y el 2000 se llevó unos merecidísimos Goyas al Mejor Director Novel (también estaba nominado a Mejor Director) y al Mejor Guión por ‘Solas’ (además de arrasar en premios de interpretación). El Goya a Mejor Película se lo arrebató ‘Todo sobre mi madre’, eso sí

  1. 6 mayo, 2016

    […] sé cómo acabar esto” (su anterior película es una buena muestra de ello, como apuntamos en nuestra opinión). Sin embargo, el realizador opta por la mesura, con lo que el resultado es mucho más […]

  2. 2 abril, 2017

    […] de los muertos vivientes’ que al Buñuel de ‘El ángel exterminador’, en realizador de ‘Balada triste de trompeta’ atrapa a diferentes personajes de corte muy diverso dentro de un espacio cerrado (el citado bar) […]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*