Hablamos de… ‘Spider-man: Homecoming’

Spider-man se reinventa por tercera vez en quince años y vuelve a la gran pantalla. Tras las versiones de Sam Raimi y Marc Webb que amasaron tantos partidarios como detractores se presenta un filme de Spidey que pretende encajar en un Universo Cinematográfico Marvel del todo consolidado y con un icono incuestionable: Iron Man.

Si bien en las otras sagas veíamos a un Peter Parker retraído y angustiado por el peso de la culpa y las responsabilidades de tener un gran poder, en Homecoming, el realizador Jon Watts nos pone en el foco a un adolescente de esta generación de “streamers”; adicta a las nuevas tecnologías y en lucha permanentemente entre la aceptación y el deseo de formar parte de algo más grande.

Así pues, la historia se inicia tras los sucesos en Capitán América: Civil War, donde Peter Parker intenta mantener el equilibrio entre su vida de instituto en Queens con ser el novato “vecino y amigo” Spider-man ocupado con criminales locales mientras ambiciona con ser un gran Vengador.

Ned (Jacob Batalon) y Peter (Tom Holland).

Un gran poder sin demasiada responsabilidad

A diferencia del Peter indómito y solitario de los cómics de Lee y Ditko, el Parker que Tom Holland nos dibuja se trata de una versión más sociable y weird: fan de Star Wars, la ciencia y sobre todo las emociones fuertes. A nuestro protagonista no le falta la compañía,  tiene de aliado a su mejor amigo Ned, los profesores y compañeros le alaban (salvo el eterno Flash), además, las chicas se fijan en él. Una popularidad que resulta algo extraña para todos los que hemos seguido sus orígenes en papel.

Eso sí, en cuanto se enfunda las mallas de Spidey, Watts no muestra una visión del personaje más reconocible: no es ni un dios, ni un super-soldado, es más bien un héroe de “estar por casa” con sus chascarrillos y sus meteduras de pata, eso sí, con el añadido de tener un traje repleto de gadgets e incluso su propia asistente de voz llamada “Karen”. No obstante, cuando llegan las dificultades serias, no faltarán al rescate su padrino/mentor Tony Stark/Iron Man (Robert Downey jr.) o su ayudante Happy (John Favreau) para sacarle las castañas del fuego.

Y es que esta ‘Homecoming’ está más en la línea de producciones que se sustentan con la comedia ligera como ‘Ant-Man’ (con un humor más juvenil, eso sí) alejándose de la épica, grandilocuencia y sobriedad de los filmes de sus “grandes espada” de Marvel.

Michael Keaton es Adrian Toomes, el buitre.

El buitre, un villano por encima de la media

Pero una película de superhéroes no es nada si su villano, y aquí tenemos uno de nivel. Adrian Toomes (Michael Keaton) es el buitre, un criminal equipado con un traje de vuelo creado a partir de la tecnología Chitauri robada y que se dedica a vender armamento avanzado al mercado negro.

Keaton encarna un enemigo temible pero va más allá del típico villano con planes de dominar el mundo, Toomes se considera arrinconado por el sistema y se ve “forzado” a convertirse en delincuente para poder salvar de la ruina a su familia. Esta “humanización” del personaje es clave para comprender sus objetivos y motivaciones personales. Además la rivalidad con Spidey se planta en otra dimensión cuando entra en de lleno en la vida de su alter-ego Peter. -o Pedro, que es como le llama-.

Spidey junto a su mentor, Tony Stark (Robert Downey jr.)

Bienvenido a casa, Spidey

La vuelta a casa de Spider-man supone toda una renovación para un personaje que Marvel necesitaba y que había perdido fuelle de las manos de Sony tras la decepcionante ‘Amazing Spider-man 2: El poder de Electro’. Y aunque Tobey Maguire y especialmente Andrew Garfield fueron buenos protagonistas, resulta difícil ver a otro actor que no sea Tom Holland para esta versión en concreto del trepamuros.

‘Homecoming’ abarca mucho menos en la mitología del superhéroe en comparación con las otras películas del hombre araña, pero quizás era lo mejor y necesario para su ajuste en el Universo Cinematográfico Marvel.

Además el filme nos deja notables secuencias de acción que se quedan grabadas en la retina (la bomba en el ascensor en Washington, la destrucción del Ferry o la batalla aérea sobre el avión invisible) al nivel de las mejores producciones de la casa de las ideas. Lástima que estas escenas queden desdibujadas con todo lo referente a los arcos argumentales de “Peter y sus amigos”.

En definitiva, este Spidey de Watts, aunque en profundidad narrativa no alcance para nota, tiene suficiente frescura, punch y sentido del ritmo como para satisfacer a los fans y acceder a su verdadera casa… ¿para quedarse definitivamente?.

 

¿DÓNDE PUEDO VER SPIDER-MAN: HOMECOMING?

 

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