‘Albert Nobbs’. Opinión

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La película ‘Albert Nobbs’ pasa por tu vida como el personaje que le da título: apenas sin hacer ruido, sin dejarse ver demasiado, discretamente, como un suspiro. El filme de Rodrigo García no es más que un correcto título, muy bien realizado, con una actriz protagonista, Glenn Close,  rendida a su persona, pero le faltan muchas cosas para ser una producción de esas que te calan hondo, que recordarás con el tiempo.

Quizá el problema es que ‘Albert Nobbs’ ya no parte de un material especialmente magistral –una obra de teatro que la misma Close protagonizó en Broadway en los 80- por lo que poco podían hacer los guionistas si deseaban ser fieles al original –y parece que ha sido así, pues Close lleva mucho tiempo deseosa de hacer el proyecto como ella ha querido. La película viene a ser como un capítulo alargado de la mítica serie británica ‘Arriba y Abajo’, el retrato de una sociedad y tiempos muy determinados.

 TAGS:Así, aunque el peso de la trama lo lleva el/la misterioso/a Nobbs, no faltan los retratos de la doncella jovencita y con delirios de grandeza, el mozo ambicioso, la comprensible dueña de la casa, los invitados libertinos… Un fresco bastante aceptable de la servidumbre de finales del siglo XIX y su entorno, pero sin la suficiente entidad dramática para que estemos ante un filme mayor.

No arregla esta sosería Glenn Close. Cierto es que se ha dejado la piel con el personaje –no sólo en las eternas sesiones de maquillaje-, cierto es que imprime a Albert Nobbs un carácter muy determinado, desde el gesto apocado a la manera de hablar, pasando por sus miradas entre curiosas y de sumisión. Sí, todo esto es cierto, pero no basta pues el guión no convierte a Nobbs en un personaje magnético.

Más interesante es el personaje de Hubert Page, pintor con el que hace amistad Nobbs, pues es su otra cara de la moneda, su opuesto. Pero aun así, a pesar de todo lo que significa la inclusión de ese personaje y su trama, no tenemos suficiente.

 - Albert Nobbs se deja ver, es una película agradable en la que –a ratos- sentiremos empatía por la protagonista y algunos secundarios, pero no saca todo el jugo que me hubiese querido, es un “one woman show” fallido. Ante un personaje de partida tan interesante como una mujer que desde adolescente se hace pasar por hombre para sobrevivir se podría haber hecho mucho más, ya que el tema de la identidad sexual –o simplemente personal- da mucho juego en la narrativa, pero no ha sido así, nos hemos quedado a medio camino, quizá por la imposibilidad de adaptar un guión tan teatral, porque sus guionistas no han sido capaces de lograr que amemos a Nobbs, al igual que le pasa en la película.

Mi puntuación: 5.5

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