Sitges 2017: ‘Loving Vincent’

En el cine de animación no todo está inventado. En plena era de lo digital, con Pixar como abanderados del fotorealismo animado (con la licencias “cartoon”), nos pueden seguir sorprendiendo propuestas como ‘Loving Vincent’, película de animación 100% analógica hecha por 100 artistas únicamente con pinturas al óleo, imitando los cuadros del pintor holandés.

‘Loving Vincent’ acompaña al joven Armand Roulin, hijo del director de la oficina de correos donde Van Gogh depositaba las cartas que enviaba a su hermano Theo. Una de estas cartas, que no llegó a entregarse a Theo, es lo que lleva a este voluntarioso hombre a seguir los últimos pasos del artista tras su trágica muerte. Lo que empezará siendo un viaje por obligación de su padre acabará siendo una improvisada investigación detectivesca para determinar si el prometedor Vincent se suicidó, como siempre se dijo, o en su muerte estuvieron implicadas terceras personas.

LOVING VINCENT (Foto 6)

El protagonismo de un personaje ausente (aunque aquí Vicent aparezca en flashbacks) siempre ha dado mucho juego en el celuloide, y una película sobre el misterioso deceso de Van Gogh hubiese dada para una apasionante historia. Si bien ‘Loving Vincent’ intenta ir por este camino, no lo consigue: cada escena increíblemente pintada al óleo es una obra de arte, pero no una pieza de cine que atrape. Las conversaciones del improvisado investigador con los últimos que trataron con Van Gogh son planas y frías, hay poco atisbo de emoción, como si esta película aspirase más al documental (o más bien docudrama) que a la película de ficción basada en sucesos reales.

Toda una pena que ‘Loving Vincent’ no vaya más allá: su prodigiosa estética acompañada de un guion algo más trabajado hubiese dado como resultado una pieza de gran valor. Con sólo una de estas dos partes en la ecuación la película se convierte en un mero ejercicio estético meritorio, pero falto de pasión.

LOVING VINCENT (Foto 9)

Lo mejor

  • Estéticamente inmejorable
  • Un acertado cásting (Jerome Flynn es un clon del médico del pintor)

Lo peor

  • Estructura monótona
  • Le falta tensión dramática

Lee más crónicas del Festival de Sitges 2017 haciendo clic aquí.

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