Sitges 2018: ‘One Cut of The Dead’

 
 

 
Recientemente se ha cumplido la efemérides del 50 aniversario de ‘La noche de los muertos vivientes’ de George A. Romero. Desde entonces los zombis no solo forman parte de la iconografía pop de este siglo (y el pasado) sino que han estado muy presentes en el mundo del cine como un recurso habitual tanto en Oriente como Occidente.

Para ser más concretos, en Japón, en concepto zombi ha sido tendencia ya desde los noventa con sagas de videojuegos como ‘Resident Evil’ de Capcom, pasando por las apariciones en animes como ‘Highschool of the dead’, o mangas eclosionados con éxito en la gran pantalla como el ‘I am a Hero’ de Shinsuke Sato (basado en la obra de Kengo Hanazawa).

Los zombis, más vivos que nunca

 
‘One cut of the Dead’ sin duda se abraza a ese interés tan vigente por el tema, ya que una cinta con un realizador y escritor novel como Shin’ichirô Ueda, actores y actrices prácticamente en su mayoría amateurs, apenas presupuesto (apenas 27.000 dólares) tiene que buscar ganchos debajo de las piedras.

Realmente resulta complicado no hablar de esta película sin lanzar spoilers, así que si no la has visto aún y tienes interés no sólo recomendamos no leer críticas de ningún tipo (aquí procuraremos evitarlo) sino incluso alejarse algunas sinopsis alargadas en exceso.

Dicho esto, un buen resumen del argumento bien podría ser: Las cosas se tuercen para un director y un equipo de rodaje de una película de zombis de bajo presupuesto, cuando de repente se ven atacados por zombis de verdad.

Guerra local, serie Z

 
Ueda, realizador y escritor de la cinta, es consciente de sus limitaciones y se ríe constantemente de sí mismo y de sus circunstancias. Expresado perfectamente en una comedia serie Z que va mutando hasta convertirse en todo un caos controlado, un maravilloso vodevil teatral donde poco a poco los espectadores se van sintiendo involucrados.

La empatía que logra la historia es tal, que difícilmente no te encariñas por todos esos pobres miembros del equipo de rodaje; tan inexpertos, tan erráticos, tan humanos… al fin y al cabo.

‘One Cut of the Dead’ también tiene sus defectos: Un arranque algo lento, un acto central algo irregular, algún chiste simplón… pero sin duda acaba en todo lo alto. Seguramente por aspirar a ser mucho más que una película zombi 100% “guilty pleasure” festivalera, siendo en realidad una sincera y humilde oda al trabajo en equipo y por saber tocar el corazón de todo aquel que ama el cine más puro, desde sus raíces.
 

 
En una de sus últimas entrevistas, George A. Romero decía que no estaba muy interesado en las películas de zombis de otros autores, que se había perdido el subtexto, y todo se había vuelto demasiado comercial, destacando que en realidad sus filmes iban sobre la vida. No sabemos qué opinaría de esta ‘One cut of the Dead’ pero lo que está claro es que la obra de Ueda, más vitalista… no puede ser.
 
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