Sitges 2019: ‘Little Monsters’

 

El subgénero de cine zombie siempre se ha llevado muy bien con la comedia: ‘Shawn of the Dead’, ‘Zombieland’ (con secuela inminente) o ‘One Cut of the Dead‘ son buenos ejemplos de ello. ¿Pero qué pasa si a esta fórmula infalible le añades un componente nuevo, como niños de apenas 5 años? Que se lo digan al australiano Abe Forsythe que, con su ‘Little Monsters‘ ha llenado Sitges 2019 de frescura y buen rollo.

Alexander England tocando la guitarra eléctrica en el autocar infantil de Little Monsters.

‘Little Monsters’ nos presenta un clásico del género: chico treinteañero inmaduro (entrañable Alexander England) se ve envuelto en una invasión zombie (muy de andar por casa) mientras conoce a la chica de sus sueños (Lupita Nyong’o). La diferencia es que aquí la chica es además maestra de jardín de infancia por lo que a cuestas lleva una clase entera de críos de 5 años, con todo lo que representa.

Ambientada casi en su totalidad en el parque donde se propaga el virus, ‘Little Monsters’ es una feel good movie donde, de vez en cuando, aparecen muertos vivientes. A pesar de algunos momentos gore y de sus chistes de humor grueso, al más puro estilo Kevin Smith, la película es un producto familiar e inofensivo, pues al final al espectador le pasa como a los niños de la película: gracias al buen hacer de su maestra, que tanto te canta una canción al ukelele como rebana la cabeza a una docena de zombies, la sensación es que no hay peligro, que todo este caos terminará pronto. Todo termina y no queda trauma, ni a unos adorables niños ni a un espectador que habrá pasado un buen rato.

Lupita Nyong'o ensangrentada al lado de los niños de Little monsters (2019).

En todo este alegre caos destaca el trabajo de Lupita Nyong’o, que se mueve como pez en el agua en su papel de maestra todoterreno, una especie de Julie Andrews del siglo XXI. Además, cabe mencionar al cómico Josh Gad, como un ídolo infantil con un lado muy oscuro y que, aunque puede resultar cargante, tiene un par de escenas remarcables y que ayudan a rebajar los escasos momentos ñoños de la película.

En definitiva, ‘Little Monsters’ es un gran divertimento cuyos 90 minutos se pasan volando y que nos hacen salir del cine con una sonrisa de oreja a oreja y con una canción en la mente que, admitámoslo, todos los que crecimos en los 90 recordaremos.

 

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