Sitges 2020: Mandibules

El francés Quentin Dupieux saltó a la fama en 2010 con ‘Rubber’, una película de terror en que el asesino era… ¡un neumático! Esta película inició una carrera singular compuesta por películas extrañas, no para todos los paladares pero que, sin duda, tenían un sello propio. En esta línea juega ‘Mandibules‘, aunque cabe decir que se trata de una película mucho más asequible que otras de su director.

Con esta “mosquita” empieza todo

‘Mandibules’ parte de una premisa bien curiosa: dos amigos, que en principio tienen que transportar un paquete de un sitio a otro, encuentran en el maletero de su coche una mosca enorme. Uno de ellos cree que si la adiestran pueden ganar mucho dinero, a lo que el otro se apunta sin dudar… y se olvidan de su primera misión.

Aunque la premisa no da para poco más de un cortometraje, Dupieux es hábil y sabe alargar la historia 75 minutos en los cuales viviremos las peripecias de estos dos amigos, a medio camino entre los protagonistas de ‘Dos tontos muy tontos’ y -¡salvando las distancias!- Vladimir y Estragón de ‘Esperando a Godot’, por lo absurdo de la situación.

Y es que ‘Mandibules’ tiene algo de ese teatro del absurdo aunque, a la vez, en tono y estilo es muy costumbrista, sobre todo en la parte central de la cinta, cuando los protagonistas, Manu y Jean-Gab conocen a cierta pandilla de amigos.

Dos tontos muy tontos

Sin duda, ‘Mandibules’ no pasará a la historia del género fantástico, sobre todo porque a pesar de la premisa cuesta enmarcarla en este género. Tampoco en el género de la comedia, aunque tiene unas cuantas situaciones que arrancan sonrisas -que no carcajadas- y hasta se les coge cariño a Manu y Jean-Gab, su amistad resulta entrañable -“¡toro!”, quien vea la película lo entenderá-; a pesar de sus fechorías son dos niños grandes.

‘Mandibules’ está bien dirigida y resulta simpática pero poco más. Dupieux podría haber estirado un poco más la trama -sin alargar el metraje- haciendo algo de crítica social (la aparición de algunos personajes presta fácilmente a ello) o yendo un poco más allá en el humor negro. Sin embargo, decide optar por una película prácticamente para todos los públicos que deja un buen sabor de boca sin llegar a fascinar.

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