Sitges 2019: ‘Daniel Isn’t Real’

 

El otro, la mitad oscura, el hermano malvado… Desde siempre todas las formas de narrativa (literatura, cine, cómics…) han tratado este tema, el de esa cara oculta que todos tenemos y que, en determinadas situaciones puede salir a la luz y canibalizar nuestra cara más amable y civilizada hasta anularla totalmente. En particular, el género fantástico ha jugado mucho con esta temática por toda la ambigüedad que permite: ¿es esa otra cara producto de nuestra imaginación, de un experimento, de una enfermedad mental o es realmente un ser de otro mundo que ha venido a destrozarnos la vida?

Esta es la pregunta que pretenderá responder ‘Daniel Isn’t Real’ de Adam Egypt Mortimer, que tras obtener buenas críticas en diferentes festivales llega por primera vez a Europa gracias a Sitges 2019.

Miles Robbins y Patrick Schwarzenegger en Daniel Isn't Real (2019).

Con la premisa de ‘Daniel Isn’t Real’ es fácil identificarse: tras una infancia traumática que parece superada, un joven universitario (Miles Robbins) regresa a su hogar familiar, donde recupera al amigo imaginario (Patrick Schwarzenegger) que en sus años mozos le ayudó a enfrentarse a la separación de sus padres y a los problemas emocionales de su madre. En principio un amigo imaginario no es más que un compañero de juegos ficticio que puede ayudarnos a combatir la soledad infantil pero, ¿qué pasa si este ser crece a nuestro ritmo pero lo hace de la peor forma posible?

Así pues, ‘Daniel Isn’t Real’ nos plantea la lucha interna de este joven que, por un lado, quiere llevar una vida normal dentro de las circunstancias (una madre con una enfermedad mental) y que, por el otro, debe lidiar con este amigo imaginario llamado Daniel, una suerte de Pepito Grillo mefistofélico con tendencias de los más lascivas y sangrientas.

El joven director Adam Egypt Mortimer hace un uso inteligente del género fantástico (con criaturas que parecen salidas de la mente de Clive Barker y alguna que otra escena gore) para hablarnos de un problema a la orden del día: las enfermedades mentales, muy habituales en la población pero aún estigmatizadas de forma general. ‘Daniel Isn’t Real’ no es más que el grito desesperado de ayuda que este joven lanza a su entorno. ¿Será escuchado a tiempo?

Miles Robins sentadi en un sillón en Daniel Isn´'t Real

Sin ser perfecta (tiene alguna situación algo ridícula y su parte cómica no funciona siempre del todo bien) ‘Daniel Isn’t Real’ mantiene el tipo gracias a lo poderoso de su mensaje y a un dúo protagonista prometedor: Miles Robbins parece que ha heredado el talento de sus padres, Susan Sarandon y Tim Robbins, y Patrick Schwarzenegger (con ese apellido ya podéis imaginar de quién es hijo) sale airoso de un rol al que le introduce el punto justo de histrionismo y que nos recuerda por momentos a la gran interpretación de Christian Bale en ‘American Psycho’.

En tiempos de concienciación sobre los trastornos mentales ‘Daniel Isn’t Real’ es una propuesta fresca e interesante, no exenta de defectos, pero absolutamente necesaria para hablar de un tema a la orden del día y que en otros géneros (sobre todo el drama) cae en excesivos tópicos.

 

Lee más críticas de Sitges 2019 aquí.

 

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