Sitges 2018: ‘Maquia: When The Promised Flower Blooms’

‘Maquia: When the Promissed Flower Blooms’ es el debut en la dirección de Mari Okada tras dos décadas como guionista de anime. La realizadora novel se estrena a lo grande, con una película que se atreve con la fantasía, el drama intimista y la épica… ¿sale airosa en todos los frentes? Veamos.

Eternamente joven

Maquia, la protagonista de la historia, es una chica condenada desde su nacimiento: pertenece a una especie que no envejece, los Iorph, seres que viven en una eterna adolescencia y apartados del mundo. Un suceso inesperado hará que la muchacha deba abandonar su tierra, donde ella y sus semejantes están aislados del mundo, y conocer el mundo real. Y en el mundo real existe el amor y el apego, que ella vivirá en sus propias carnes al hacerse cargo de un bebé huérfano, Ariel, al que criará como su propio hijo.

Con este punto de partida, Mari Okada (también guionista de la película), nos ofrece un un tierno drama con toques de comedia en que la joven Maquia madurará a la fuerza, aprendiendo lo que es ser madre y el concepto de familia (gracias a una madre viuda y sus dos hijos, que la acogen en su casa), además de sufrir las primeras pérdidas de seres queridos.

Así Pues ‘Maquia…’ nos habla del paso del tiempo y de que, seamos eternamente jóvenes o no, a lo largo de nuestra vida dejaremos atrás a los que más queremos. Pero estas pérdidas no deben evitar que sigamos amando, al contrario: el amor en todas sus vertientes y el apego nos hacen mejores personas y son lo que da sentido a la vida.

Una crítica al autoritarismo

Mari Okada podría haberse quedado con ese mensaje, pero al fin y al cabo el espectador medio quiere algo más de acción, así que hacia mitad del metraje introduce más personajes y elementos en la trama (que ya se apuntaron brevemente en el inicio). Esto nos lleva a un giro hacia la épica y la aventura y a una clara crítica al poder mal gestionado, al de esos que quieren imponer sus ideas y eliminar cualquier traza de singularidad, y que representan el Rey y su corte.

Esta mezcla de géneros funciona bastante bien, aunque esta segunda parte tarda demasiado en aparecer. Esto es debido a que Okada subraya en exceso la relación de madre e hijo, creando diferentes escenas de lo más tiernas pero algo reiterativas. A la película se le podrían haber recortado 20 minutos y seguiría contando lo mismo: no por más sentimentalismo se emociona más el espectador, y más si la relación de Maquia y Ariel es tan fuerte.

En definitiva, ‘Maquia: When the Promissed Flower Blooms’ es una película de anime bien ejecutada (sin llegar a la calidad de animación de otras joyas recientes como ‘Your Name‘), con un espacio adecuado para el simbolismo pero sin resultar cargante (la importancia de los telares como metáfora del paso del tiempo), y que, eso sí, hubiese sido más redonda con algo menos de sentimentalismo. Aún así, resulta disfrutable y entretenida en todo momento.

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Un comentario sobre “Sitges 2018: ‘Maquia: When The Promised Flower Blooms’

  1. Ariel es relevante para Maquia solo a partir de lo compartido entre ambos. Restarle tiempo a la evolución de la relación hubiese afectado nuestro apego por el personaje, lo que habría dado lugar a que el final no generase el efecto deseado. Resultó inteligente darnos espacio para apreciarlos juntos al principio, inclusive recortando lo que vivieron cada uno, en especial Maquia, durante la —primera— separación.

    Tl;dr: Esta fue la historia de los dos y para que la segunda mitad nos valiese algo, requerimos la primera y las apuestas que hicieron.

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