‘El irlandés’. El ocaso del gángster, según Martin Scorsese

Robert De Niro y Joe Pesci 'El irlandes' (2019)

Si nos proponemos mentalmente realizar un top de cine relacionado con la mafia, probablemente Martin Scorsese abarcaría gran parte de ese listado. El realizador americano nos ha regalado a lo largo de toda su trayectoria un auténtico doctorado en este subgénero, ya desde esa cinta de proto-gángsteres llamada ‘Malas Calles’ (1973) hasta día de hoy a sus 77 años, con ‘El irlandés’ (The Irishman), una obra crepuscular y tan poderosa como el mejor de sus trabajos anteriores.

Aunque el realizador neoyorquino está en un punto de su carrera que hace lo que se le antoja; Desde la última cinta documental de Bob Dylan, como una comedia negra de la talla de ‘El lobo de Wall Street’ (2013) o una drama de corte religioso como ‘Silencio’ (2016). En ‘El irlandés’ vuelve a su “zona de confort” cinematográfica. Sin embargo, no estamos ante un cinta complaciente para ese espectador-fan devorador de cintas de mafias como ‘Uno de los nuestros’ (1990) o ‘Casino’ (1995). En estas obras, la técnica y el virtuosismo visual podían valorarse en planos diferentes a una narrativa compleja y con un ritmo incesante.

En ‘The Irishman’, la historia te atrapa sin necesidad de filigranas estilísticas de ninguna clase -ni siquiera consideramos el CGI “rejuvenecedor”-. Con alma de cine clásico, la cinta va fluyendo y dependiendo del momento el ritmo se acelera o ralentiza a merced de las exigencias de un guion co-escrito con mimo por Steven Zaillian (‘American Gangster’, 2007) y el propio Scorsese basándose en el libro de Charles Brandt.

Robert De Niro en The Irishman (2019)

Historia de un sicario de la mafia

Scorsese demuestra ser un auténtico maestro y estudioso de la historia de su país y sus protagonistas. La trama ‘El irlandés’ es realmente rigurosa, está basada en hechos reales y muestra personajes que ciertamente existieron, -de hecho, muchos de ellos, son etiquetados irónicamente con una mini-necrológica mientras se les presenta-. Sheeran (De Niro), sirve como hilo conductor del relato estructurado durante 40 años, el tiempo que transcurre en tres épocas distintas en Estados Unidos: Desde principios de los años 60 en plena era Kennedy hasta su cierre en los albores del siglo XXI.

El filme sigue la vida de Frank Sheeran (Robert De Niro), un excombatiente de la Segunda Guerra Mundial, que se convirtió en sicario para la mafia italiana de Philadelphia, (Pennsylvania) y tuvo relación directa con uno de los sindicalistas más importantes de la historia de América, Jimmy Hoffa (Al Pacino).

No lo neguemos, tener a pesos pesados como Robert De Niro y Al Pacino en el reparto, que han sido dos de los intérpretes más importantes de la historia del cine, juntos y revueltos (ya los tuvimos en la excelente ‘Heat’ (1996) de Michael Mann, pero a cuentagotas) es un lujo que actualmente solo el bueno de Martin nos servir en bandeja de plata. De Niro hace años que dejó de tomarse en serio a sí mismo, y pasar de ser el mejor actor del momento, a ser un funcionario de la interpretación. Al igual que Pacino, un titán del Actor’s Studio pero últimamente disperso entre el mundo del teatro, la televisión y apariciones puntuales en cine como en la reciente ‘Érase una vez en… Hollywood’ de Quentin Tarantino.

Robert De Niro y Al Pacino en 'El irlandes' (2019)
Se hablado mucho -demasiado incluso- del uso y ayuda para esta película de una tecnología similar a la que se ha usado en esos “parques de atracciones” -nombre apadrinado por Scorsese a los actuales filmes de superhéroes- como por ejemplo ‘Vengadores: Endgame’ (2019). Pese a que al principio resulta extraño ver a De Niro y compañía con una capa de maquillaje digital, acaba por funcionar y te olvidas de ella, porque lo importante está en trasfondo de la historia y en la expresión de los gestos y las miradas, algo que ni la técnica digital, ni la tecnología ni tapa, ni falsea.

Hoffa, Un líder sindicalista “de los nuestros”

El primer segmento del filme puede contener elementos comunes con obras anteriores del propio director; La voz en off narrativa, la violencia cruda y explícita o el uso preciso de la música diegética. Todo al servicio de mostrar esos primeros pasos y el encaje de Sheeran en el turbio universo del crimen organizado. Este acto inicial, nos deja un nostálgico y peligroso regusto a “deja vú”, pero pese a ello, la cinta se va entonando poco a poco y consiguiendo entidad propia, especialmente a partir de la irrupción del personaje de Jimmy Hoffa.

Tanto De Niro como Pacino conectan con su mejor versión, regalando sus mejores interpretaciones en años -o quizás décadas-, especialmente cuando comparten plano. Resulta una delicia para la vista ver a estos “viejos zorros” de la interpretación competir en el mejor sentido del término.

Robert, diseña minuciosamente a un criminal serio, frío, pero a la vez, inevitablemente humano. Pacino, por su parte, en su disección de Jimmy Hoffa, tira de su mejor repertorio de muecas y exaltaciones, aunque acaba conquistando al espectador a base de carisma y los registros de un actor de élite. La conexión entre el personaje de Sheeran y Hoffa es fundamental en la acto central de la trama, tanto en el desarrollo de la misma como en el devenir posterior.

De Niro y Pacino en 'El irlandés' (2019)

Autopsia del sistema estatal norteamericano

La narración de Zaillian es exquisita en este punto: profundizando en la relación profesional entre ambos, dos tipos rectos, obstinados y con cierto estatus -el concepto de líder sindical en Norteamérica, es casi como el de un referente espiritual-, y es una baza que Hoffa juega de un modo hábil. Esos puntos en común, son vitales para que se cree un vínculo fraternal entre ellos, de confianza… casi de honor. Sin embargo, el ecosistema criminal en el que sobreviven es despiadado y sin escrúpulos, no entiende de lazos, y el choque de egos por no ceder un milímetro de poder es constante… algo de lo que los protagonistas son completamente conscientes, y actúan en consecuencia.

¿Y el tercero en discordia? Joe Pesci, el menudo y veterano actor, es sin duda el que mejor toma el pulso a su personaje. Russell Bufalino, ese líder mafioso italo-americano sibilino, racional e implacable está magníficamente diseñado, de auténtica matrícula de honor. Parece que Pesci se haya reservado durante años preparándose para esta, su gran última, intervención. Y destacar también a otros secundarios -más allá de algunos gloriosos cameos, como Harvey Keitel– y que rinden a un alto nivel como Stephen Graham, Jesse Plemons o Bobby Cannavale, intérpretes que encajan perfectamente en este universo de gángsters “made in Scorsese.”.

Quizás si se echa en falta un personaje femenino de auténtica relevancia, como sí tuvieron sus anteriores obras relacionadas con el mundo crimen. Tenemos a Peggy Sheeran (Anna Paquin), la hija de Frank, que siendo clave en el relato… ni ella, ni la relación con su padre gozan del espacio ni el protagonismo que merecerían.

Robert De Niro en 'The irishman' (2019)

Estos conflictos familiares, son remplazados por un testimonio preciso de cómo funcionaban los mecanismos de un sistema político-económico-judicial norteamericano en una época determinada, donde el tráfico de influencias y la disputa por el poder, llegaba incluso a límites extremos como relacionarse directamente con capos de La Cosa Nostra y/o poner en riesgo el estado de la nación. Estos fragmentos, pese a estar narrados de un modo sublime y con un sentido humor muy particular, en ningún momento pecan de grandilocuencia, ni glorifica a la mafia en absoluto, de hecho… a esta cinta todo rastro de elegancia y glamour su realizador lo ha tallado como si una rama muerta se tratase.

Hasta que llegó su hora…

Esto se hace del todo evidente en un último acto demoledor, en un cierre que quizás sea el “factor X” de ‘El irlandés’. Es este un punto -y aparte- final donde la violencia cesa, baja la adrenalina, todo se ve mucho más austero y a paso lento. Planteándonos reflexiones vitales muy básicas ¿Hasta qué punto el peso de las decisiones repercuten sobre toda una vida?. El protagonista, en plena decadencia, espera sentado un final inevitable que le sirva de redención y purificación de un alma ya muy quemada con el paso de los años.

En definitiva, Scorsese realiza un ejercicio de honestidad brutal y reflexión personal, hablándonos de la vejez, la soledad y su visión sobre la muerte -tanto profesional como personal-. Algo muy lógico y coherente en la carrera de un hombre que quizás sea el mejor cineasta vivo. Puede que ‘El irlandés’ no sea la última obra (crucemos los dedos) de Martin Scorsese, y pese a su evidente maestría que la acerca al grupo de sus mejores obras, seguro que no convencerá a todos. Pero sin duda, estamos ante una hermosa pero a su vez cruda carta de despedida escrita en conjunto con algunos de sus viejos amigos en esta bendita profesión. Eso sí, la puerta mejor dejarla entreabierta… por si acaso.

 

Es siempre oportuno citar a Platón:

Cuando la muerte se precipita sobre el hombre, la parte mortal se extingue; pero el principio inmortal se retira y se aleja sano y salvo.

 

Cartel de 'El irlandés' (2019)

Tráiler oficial de ‘El irlandés’ (2019)

 

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Puedes ver ‘El irlandés’ en NETFLIX, aquí (a partir del 27 de noviembre).

 

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